sábado, 29 de octubre de 2011

Sesión del 29 de octubre

En esta sesión revisamos varios elementos muy diversos pero que nos ayudaron a poner en perspectiva lo que hemos estado revisando.

Posteriormente nos dedicamos a comentar el fragmento de Montaigne sobre educación. Vimos algunos puntos interesantes como el reconocimiento que hace este autor de la diversidad de talentos, un elemento muy olvidado en muchas épocas de la educación, como la nuestra. Se comentó cómo la modernidad ha tratado de borrar la diferencia entre los seres humanos, creyendo que todos somos en esencia iguales, con las mismas capacidades y destrezas, lo que ha traído como consecuencia hoy en día un sistema educativo homogeneo, que no le incumbe la diversidad cultural; un sistema que trata a todos por igual y que, además, se precia de ello. Pruebas estandarizadas y "objetivas" inundan el mundo de la educación, pero se nos olvida que estas sólo pueden ser válidas si hacemos abstracción de las diferencias reales entre los seres humanos, es decir, si evaluamos a un ser ideal, no a un ser real.
Como afirma Montaigne, quien enseñe a niños diversos esperando iguales resultados se llevará un fiasco y perderá su tiempo. Esta es una lección que no debemos olvidar en la actualidad pero, además, debemos de considerar con mucho cuidado. Cometábamos lo que sucede cuando un docente es sensible a las diferencias y trata distinto a estudiantes diversos: es repimido por los mismos estudiantes, por los padres, por los directivos y por todo el sistema educativo; se le acusa de "corromper" el sistema, de "subjetivo", de "contaminar" la evaluación, etc. En mi opinión, compartida con muchos docentes e intelectuales, las injusticias en evaluación no se comenten por evaluar a los estudiantes acudiendo a su situación personal, se comete injusticia cuando se quiere evaluar a todos por igual. No es en el trato diferenciado donde radica la justicia, sino en el trato indiferenciado. Dar a todos por igual y con la misma medida no es un criterio de equidad, ni de justicia si no todo lo contrario. Dar a cada quien lo que le corresponde, en su justa medida y de acuerdo a sus capacidades, deseos, metas, etc., eso sí es justicia.

Veíamos también cómo para Montaigne es importante no sólo educar la mente, sino también el cuerpo, otro principio bien olvidado en el occidente moderno. No sólo eso, creemos (y el cine y la televisión nos lo recuerdan a diario) que quien es "cerebral" no debe ser "físico". Así, el "nerd" es inteligente pero físicamente débil. En contraparte, el "atleta" es un imbécil (léase la Ética para Amador de Savater para una clara descripción de este término).
En occidente, cuerpo y mente se han disociado y, por ende, tenemos una gran cantidad de problemas que todos conocemos: obecidad mórbida, bajo desarrollo físico, etc. ¡Cuán lejos estamos del Renacimiento que buscaba hombres íntegros y, por supuesto, de las culturas orientales en las cuales hay que guiar al cuerpo para poder encaminar a la mente!
Esto resulta especialmente importante para los docentes de educación física, que han visto siempre su asignatura relegada a segundo o, incluso, tercer plano con respecto a otras disciplinas como las matemáticas o los idiomas. Y de nada sirve alegar que se le ha dado ya más importancia a la educación física en la actualidad, porque en realidad no es verdad. Se le ha dado más espacio a la práctica de ciertas actividades físicas, pero siguiendo todavía con la creencia en la separación entre lo físico y lo intelectual, es decir, no ha cambiado la imagen, sólo se ha hecho patente una necesidad.

También veíamos su comentario acerca de los problemas de los padres para educar a sus hijos y de cómo pueden ser malos educadores porque su ternura les impide ser fuertes cuando deben serlo. Esto también nos suena terriblemente familiar. Hemos sido testigos en la actualidad de cómo los niños se han vuelto unos tiranos porque los padres no desean castigar a sus hijos, ni hacerlos padecer los terribles momentos que ellos padecieron de pequeños. Esto sin duda es terrible y las consecuencias las estamos pagando cada vez más duro.

Estos son tres de los elementos que comentamos el día de hoy y quedó pendiente terminar de leer a Montaigne y seguir la próxima sesión con los demás autores.

1 comentario:

  1. Buenas noches!!!

    Con respeto a la formación de los niños, la familia constituye una base fundamental porque se aprenden las primeras formas de socialización e interrelación personal, logrando su autonomía, madurez, comportamientos, respeto, tolerancia, otros.

    En cuestiones escolares, cuando los padres se inmiscuyen suele ser perjudicial tanto para los propios alumnos como para nosotros como docentes; tienden a ser permisivos y poco objetivos ante la forma en la cual como docentes les enseñamos, y muy a menudo nos indican cómo debemos realizar nuestro trabajo. También tenemos el extremo, es decir, aquellos padres que debido a sus actividades no les prestan la atención suficiente y los dejan a su suerte.

    La forma en la que los padres educan a sus hijos viene muy relacionada con los estilos de educación:

    •Autoritario: en el cual se dan sólo ordenes, no consideran los intereses de los hijos, poco afectivos, se domina de manera verbal o física.

    •Permisivo: aquí los padres no establecen límites ni reglas, atienden a cada exigencia de los hijos, no hay castigos, etc.

    •Democrático: son padres exigentes, establecen reglas, están atentos a las necesidades reales de sus hijos, hay una buena comunicación, se toman decisiones de manera conjunta.

    Todo debe haber un equilibrio para que los hijos crezcan en un ambiente adecuado, con límites, reglas, valores, ética, etc.; para que se inserten de manera idónea en la dinámica que la sociedad.

    Saludos

    ResponderEliminar